La exportación de servicios profesionales y software rozó los US$10.000 millones el último año y quiere alcanzar los US$30.000 millones en una década; en qué nichos puede posicionarse el país con el avance de la IA y qué restricciones enfrenta
La economía del conocimiento se consolidó en la Argentina como uno de los motores más dinámicos de la actividad local, tanto por su aporte a las exportaciones como por su capacidad de generar empleo calificado y divisas genuinas. El sector -que incluye servicios intensivos en conocimiento como software, tecnología de la información, biotecnología, audiovisual y servicios profesionales- mantendría los números positivos este año. La Organización Mundial del Comercio (OMC) espera que el intercambio de bienes mejore 0,5%, mientras que estima una mejora del 4% para estos rubros, lo que renueva las oportunidades para la Argentina.
“Es un sector que muestra un comportamiento algo diferente del resto, menos permeable a los ciclos y eso tiene que ver con la demanda internacional. Hay que seguir construyendo la oferta en un mundo cada vez más competitivo”, dice Leandro Mora Alfonsín, director de Argencon, la cámara empresarial que representa a las empresas de la economía del conocimiento en el país.
Para graficar las posibilidades, apunta que Polonia (país con el que es posible la comparación) saltó US$20.000 millones en dos años y exporta hoy por US$50.000 millones. Portugal, en tanto, lo hace por US$14.000 millones y España, por US$88.000 millones.
El objetivo local es, en una década, alcanzar los US$30.000 millones. “Depende de consolidar el orden macroeconómico, porque para exportar se requiere previsibilidad -apunta Mora Alfonsín-. También depende de la profundización de la adopción social y profesional de las herramientas tecnológicas y el recurso humano disponible”.
Fuente: La Nación